Mis dos dedos de frente

Yo hablando de cuando ella se levantó

Me llamo Rosa, como mi tía y como a la vez la suya. En la Universidad me decían que era nombre de señora mayor y eso hice, hacerme mayor y escribirlo.

Escribo en línea, en elipsis, en redes, en alto y de bruces la más de las veces.

Hago listas para deshacerlas, compro mantequilla para no comerla y amo a los hombres que saben a melón, como ellos.

Soy más, pero eso ya, que os lo cuente ella.

El día de año nuevo del 2020 me quedé sin voz y me abrí este blog por si me duraba mucho lo de no poder hablar, se me pasó pronto o quizás no me duró nada.

La lenteja, el que me llenó el piso de muertos y mi masajista.

He encontrado mi manera, qué contenta estoy y lo que me ha costado (de años y de euros) Desde que detectaron mi incapacidad para mantenerme en el presente no encontraba la manera, la mía digo, que maneras de otros he intentado cientos (ahora os cuento) de conseguir ese estado de conexión con el ahora. Recuerdo … Seguir leyendo La lenteja, el que me llenó el piso de muertos y mi masajista.

Aún no lo tengo claro

Hay quien se levanta, mira el mar y piensa cómo cruzarlo. A mi me han dado por escrito, con letra clara y grande lo que he de hacer para curarme una herida pequeña. Tiempo para que lo haga y todo que necesito para ello, en mano y sin pagos. “No nadar en aguas profundas”, pone … Seguir leyendo Aún no lo tengo claro


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